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EL FINAL DEL AFFAIRE

“Rosa hombre”, mi opinión sobre “El final de Affaire”, considera la mejor obra de Graham Greene.

Magníficamente escrita, cuidando el detalle de forma que los párrafos dan información que podría ocupar capítulos. Escenas descritas para el cine, para la imaginación. Un texto tan visual como su portada. Tragedia emocional en una ciudad, Londres, azotada por la Segunda Guerra Mundial. Ética y técnica conmovedora y revolucionaria que ochenta años después recibe el golpe inesperado del marketing para traducir la calidad en bestseller.

Me debió faltar la conciencia de siglo porque para mí esta no es la novela del siglo XX. Es justo y necesario que justifique mi opinión (humilde y piadosa). Soy lectora del siglo XXI, mujer del siglo XXI y principalmente “lectora, con a”. Creo que hay otras novelas que merecen este calificativo, aunque tampoco contradigo que esta lo merezca. Me falta criterio, medido en formación profesional y horas de lectura, para afirmar una u otra cosa con contundencia.

Tras leer “El final de affaire” tengo la impresión de que la distancia entre esta novela y muchas otras es el género. No el de la  novela, ni el mío, sino el del Señor Grenne. También el género de las docenas de novelas románticas escritas por mujeres durante este siglo. Han pasado casi 72 horas desde la reunión del Club de lectura y nada ha cambiado.

 “Amor , odio, locura, indiferencia, maneras de expresar el  amor , y creer o no creer he ahí la cuestión.” Sonia Hinojosa.

Y es que esta es una novela escrita para hombres y por un hombre. La simplicidad de los emociones reduciendo los sentimientos al amor y el odio. La pasión y la rabia. El sacrificio femenino (frete a la levitación rabiosa masculina) y la aparición de la fe como un quit de salvación emocional que ahuyenta la culpa de las que puedan estar sometidas al juicio patriarcal y la ejecución femenina. Los celos como la interpretación racional a la inferioridad del sexo “fuerte”: como puede amarme a mí puede amar a muchos otros, como me vuelve loco a mí los vuelve a ellos, es su embrujo. Tomadme en cuenta que estas frases no son literales. Habrá quien discrepe. Y puedo darme cuenta, al leerme, que son estos valores los que la convierten en una novela única, irreverente e irrepetible.

“Revisión del ser masculino con todas sus luces y sombras a principios del siglo xx y comparación con la visión femenina de una mujer en el siglo xx.” Mariluz.

Estos factores hacen que el 20% de esta historia esté en mi mente y el otro 80 en mi mano. Sí comparto la impresión de que Sarah es un personaje maravillosamente elaborado teniendo en cuenta todo aquello que aporta a la historia pese a su figura como “monedita de oro social”. Ella, en sí misma, completa su ciclo en pocas páginas con emociones, decisiones y un valor irracional que solo aporta el verdadero amor. ¿Valor? Dirán algunos… sí, valor para salir de casa y hacer el amor entre bombardeos, amar entre escombros cuando en casa espera la seguridad y la protección de un entorno político y económico al que no altera ni su ausencia.

Maurice, Herny… dos hombres que aman a su manera; sin escuchar, sin mirar, sin ver.  Será que soy mujer, será que comprendo y conozco el sacrificio, será que identifico la audacia de Sarah y su debilidad. Será que comprendo la fe como vía para reaccionar a la muerte. Será que me identifico con la idea de que amar (ya sea a tu esposo, a tu amante, o a Dios) no resta sino que suma. Será que conozco las dos caras de su moneda. Será por todo esto por lo que Sarah es, para mí, la mejor de toda la novela. Pese a su marabunta, pese al adulterio, pese a todo. Desde ella sí puedo coincidir con William Faulker cuando se refiere a este texto como “Una de las novelas más auténticas y conmovedoras de mi tiempo”, del suyo. Y desde ella puedo felicitar al Señor Grenne por su esfuerzo titánico en mostrarnos a Sarah, porque debió dejarse las entrañas en comprender algo tan ajeno a su propia naturaleza. Y soy consciente de que él también amaba entre explosiones, también fue valiente y estuvo  medio vivo, pero solo medio en cuanto que cedió al odio y al olvido de la emoción.

 “Algo tedioso de leer pero muy interesante de comentar.” Ana Villegas.

Como bien recogen las palabras de Ana, la lectura fue interesante, pero comentarla en el Club fue verdaderamente enriquecedor. Sois estupendas, chicas.

Gracias al Señor Greene por escribirla, a Eduardo Jordá y a Mario Vargas Llosa por traerla de nuevo a nuestras estanterías. Gracias también a Libros del Asteroide porque su toque sutil la convirtió en la novela escogida por un club de lectura que, actualmente, solo se compone de mujeres. Y gracias las chicas del Club de Lectura por dejarme su voz para componer este texto.

Aviso: para los amantes de Mario Vargas Llosa, no se os ocurra leer su epílogo antes de la novela. A no ser que no sea la primera vez que os ponéis delante de “El final de affaire”.

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